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lunes, 9 de mayo de 2011

Religión romana ( y 3)

El culto público
 Se daba a los grandes dioses en nombre de la ciudad. La tríada capitolina, Júpiter, Juno y Minerva, intervenían activamente en los asuntos de la vida romana.
En honor a los dioses se celebraban fiestas y juegos. Cada dios tenía asignado uno o más días del calendario que cada año confeccionaban los pontífices. Las ceremonias religiosas podían ir desde las purificaciones hasta la celebración de lectisternios, que consistían en un gran banquete.

Panteon, templo dedicado a todos los dioses

Colegios sacerdotales
Los romanos solían referirse a sus propios sacerdotes empleando sus nombres específicos ( pontífices, augures, fetiales,...), si bien también se registra el uso del término “sacerdos” como nombre genérico para los sacerdotes públicos, etimológicamente es aquel que está autorizado para sacrificar.
Los sacerdotes publici tenían el encargo de celebrar ciertos ritos o insistir al magistrado y al ciudadano en el ejercicio de sus deberes religiosos, son los depositarios y gestores de la tradición religiosa y los instrumentos del culto. Con un número limitado de miembros, investidos de un sacerdocio vitalicio mayoritariamente, los sacerdotes forman colegios, de los que los más importantes son en orden descendente: 
-el colegio pontifical, 
-el colegio augural, 
-el colegio decenviral y 
-el de los septenviros de los banquetes sagrados. 
Junto a estos existen, según las épocas, los salios, los lupercos, los hermanos arvales y ciertos sacerdocios particulares, como el sacerdocio público de Ceres, uno de los pocos detentados por mujeres, además del de las Vestales.

El sacerdote es un ciudadano como los otros, investido de una función que no ejerce a no ser que reciba un requerimiento formal de la autoridad política.
Los requisitos para ser sacerdote eran: ser libre, romano, haber satisfecho las obligaciones y estar libre de defectos físicos. Las vestales además eran seleccionadas entre los 6 y 10 años, con los padres vivos y se sometían a 10 años de instrucción, dentro de sus 30 años de servicio.
Todos los sacerdocios eran vitalicios, y la condición sacerdotal sólo se perdía en caso de condena en juicio o pérdida de la ciudadanía romana; el flamen dialis dejaba el sacerdocio en caso de que muriera su mujer.
Tenían derecho a hablar en el Senado ( aunque no asiento, excepto el flamen dialis), exención del servicio militar y de las cargas públicas, asientos reservados en los espectáculos,...
Los sacerdotes en general disponían de funcionarios subalternos.
Los vaticinios y la adivinación eran parte importante de la vida de  los romanos, por ello, antes de cualquier actuación importante, se consultaba al augur, que indicaba si sería propicia o no la acción a realizar. Interpretaban la voluntad de los dioses a través de distintos tipos de señales: el vuelo de las aves, la observación de la forma de comer de los pollos sagrados, los sueños, ....
El emperador Claudio como Júpiter

Al margen del culto público, mayoritariamente tomado de etruscos y griegos, se fueron introduciendo nuevos dioses de origen oriental. Aparecieron los cultos "mistéricos" reservados a los iniciados, en honor a Cibeles, Isis, Mitra y Dioniso. A todo ello habrá que añadir el culto al emperador.

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