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domingo, 14 de diciembre de 2014

La groma (y II)


En el derecho romano la función de medir las tierras trazando las líneas para la construcción de la ciudad era originariamente una función sagrada ejercida por los augures. La leyenda recuerda como el asesinato de Remo por Rómulo se debió por la violación del trazado de los límites de la futura ciudad de Roma. Este aspecto sumado a la presencia de un dios que custodiaba los límites y las puertas que los romanos llamaban Jano, indica el carácter sagrado que los romanos atribuían a los límites. Cuando, con la laicización del derecho se pierde toda implicación religiosa, la labor pasó a técnicos laicos que son mencionados a veces como “metatores”, a veces como “finitores”, otras como “mensores” y finalmente como “gromatici”, del nombre usado para trazar las líneas rectas.
En Ivrea se ha conservado la lápida de un agrimensor romano, L. Aebutius Faustus, importante porque en ella está reproducida la groma.
Se trata de una bella lápida de mármol blanco de 1.70m de alto x 0.60 de ancho, ya rota en 3 partes y después recompuesta y que, a juzgar por la forma elegante y regular de las letras, se puede considerar que es del s. I d.C. Se ignora el lugar en donde fue encontrada y que hoy se encuentra en el Museo Cívico Garda de la ciudad de Ivrea, recientemente reabierto.

El texto es el siguiente:

“[TR] IB CLAUDIA [L(VCIVS)] SEBVTIVS L(VCII) L(IBERTVS) [F] AVSTVS MENSOR SEXVIE SIBI ET ARRIAE Qvinti) L(LIBERTAE) AVCTAE UXORI ET SUIS ET ZEPYRE LIBET[AE] V(IVVS) F(ECIT)”.
“Tribu Claudia, Lucio Ebucio Fausto, liberto de Lucio, agrimensor, sexviro*, para si y para su mujer Arria Aucta, liberta de Quinto y para los suyos y para la liberta Zéfira la hizo estando vivo”

*sexviro: dedicado al culto al emperador.



Las inscripciones de época imperial, como esta, dan más datos que las de época republicana, y al estar el nombre en nominativo, como en este caso, va seguida de las letras VF o VSF, es decir, “vivus fecit” o “vivus sibi fecit”, siguiendo la costumbre romana de prepararse la lápida sepulcral de vivo.
Al mencionar que se trata de un miembro de la tribu Claudia, indica que no era un ciudadano eporediese, puesto que los ciudadanos de Ivrea estaban inscritos en la tribu Pollia. Sobre el lado superior izquierdo de la lápida falta la L inicial de Lucius, al estar algo deteriorada.
En la parte central de la lápida aparece un “subsellium”, especie de diván usado en los lugares públicos y reservado a los magistrados de rango inferior. Sobre el “subsellium” hay tallado un ·pulvinus” o cojín y a los dos lados los fasces lictores.

El espacio mayor de la lápida está cubierto por la reproducción del principal instrumento del agrimensor, o sea, la groma. Formada por dos brazos unidos en ángulo recto y cuyo punto de intersección era girable sobre un perno que estaba fijada a un asta unida a un pedestal, de manera que se hacía estar recto sobre el terreno. Al extremo de cada radio estaba fijada una guita con un peso, de modo que el “mensor” podía, siguiendo la línea visual determinada por las guitas, trazar con exactitud sobre el terreno las vías principales, el cardo y el decumano.

domingo, 19 de octubre de 2014

La groma (I)

La groma o gruma (por deformación, quizá vía el etrusco, de la palabra griega gnomon ( γνὠμων) que significaba “escuadra”) era el aparato de nivelación esencial de los agrimensores de la antigua
Roma.



Consistía en una pértiga vertical que soportaba en su extremidad superior un travesaño situado sobre un pivote: el travesaño podía así girar en el plano horizontal. Cada brazo del travesaño soportaba en su extremidad una plomada. La cual desarrolla una función palanca - senoidal.
Estaba compuesta por un pie de sustentación llamado “ferramentum” que se clavaba en el suelo y de cuatro puntas (“cornicula” dispuestas en un ángulo recto perfecto y que forman la cruz final (groma) de la cual colgaban cuatro hilos (nerviae) tensos con otros tantos contrapesos (pondera). El instrumento que enlazaba el “ferramentum” con la “groma” medía exactamente un pie romano (pes= 29.64 cm), la unidad base de longitud romana, cuyo patrón se custodiaba en el templo de Juno Moneta.
En el derecho romano la función de medir la tierras trazando las líneas para la construcción de la ciudad era originariamente una función sagrada ejercida por los augures. La leyenda recuerda como el asesinato de Remo por Rómulo se debió a la violación del trazado de los límites de la futura ciudad de Roma. Este aspecto sumado a la presencia de un dios que custodiaba los límites y las puertas que los romanos llamaban Jano, indica el carácter sagrado que los romanos atribuían a los límites. Cuando, con la laicización del derecho se pierde toda implicación religiosa, la labor pasó a técnicos laicos que son mencionados a veces como “metatores”, a veces como “finitores”, otras como “mensores” y finalmente como “gromatici”, del nombre usado para trazar las líneas rectas.

La groma servía para comprobar las alineaciones y la corrección de las direcciones perpendiculares. Por abuso del lenguaje, este término vino a designar el centro de un campamento militar romano o el foro en la fundación de una ciudad, o la intersección del cardo y del decumano, ya que el ángulo recto formado por las direcciones de estas dos arterias, era comprobado con la groma por los agrimensores.

jueves, 12 de junio de 2014

Camino de la Galia (III). Augusta Praetoria


En el Valle de Aosta en época prerromana existía una red viaria primitiva, formada por senderos, que al final de la época prehistórica permitían el comercio y las relaciones culturales a través de los valles alpinos. Todavía hoy en día hay una Vía de los Salassos, que va a una altitud mayor que el correspondiente itinerario romano. La vía consular de las Galias, una obra de ingeniería de altísima calidad, la primera obra pública que realizaron los romanos y que en gran medida conformó el territorio para la expansión política y militar romana. La vía atravesaba el territorio valdostano  viniendo desde Eporedia (Ivrrea), pasando por Donnas y llegando a Augusta Praetoria (Aosta), para a continuación bifurcarse en dirección a los Alpes Grayos (Iter per Alpes Graias a Lugduno usque ad Mediolanum per vias Romanas in Itinerario Antonini describitur sub titulo "A Mediolano per Alpes Graias Vienna"), por el pequeño San Bernardo y a los Alpes Peninos por el Gran San Bernardo.

El rectángulo característico de la ciudad de Aosta (Augusta Praetoria) se deriva de los límites naturales marcados por la ladera norte de la montaña, al este por el Buthier y al sur por el Dora Baltea. El decumano máximo constituía el  eje principal de la ciudad, y el cardo máximo cruzaba en ángulo recto a unas tres cuartas partes de su longitud al oeste, lo que correspondió con una descentralización del foro.



 


1.Puente sobre el torrente Buthier; 2. Arco en honor a Augusto; 3. Muralla; 3a. Puerta Pretoria; 3b. Puerta Decumana; 3c Puerta Principal Izquierda; 3d. Puerta Principal Derecha; 4. Foro con criptopórtico; 5. Teatro; 6. Área funeraria; 7. Villa de la Consolata




 
El arco, que se caracteriza por su imponente solemnidad, típica de finales del período republicano, es  un arco de medio punto, de unos 9 m de ancho. Los pilares que lo sustentan en las cuatro esquinas presentan semi-columnas de base ática coronadas por capiteles corintios, las mismas que dividen las fachadas y los lados. Originalmente, estas superficies se vieron interrumpidas por relieves que hacían referencia a los trofeos que se colocaron en los cuatro nichos de la fachada. Un entablamento dórico con triglifos y metopas cierra la parte superior del monumento desde hace siglos, en el cual se colocaría, en letras de bronce, la inscripción dedicatoria. En la Edad Media el arco se llamó "Saint-Vout" por una imagen del Salvador que se había colocado y que más tarde fue sustituida por el Crucifijo. En 1716, el Conseil des Commis decidió proteger el monumento de la infiltración de agua, cubriéndolo con tejado de pizarra. El arco fue restaurado entre 1912-1913; al cavar un agujero en las proximidades en torno al 1900, salieron a la luz dos grandes letras de bronce dorado, probablemente pertenecientes a la inscripción dedicatoria.

PUERTA PRETORIA

La puerta pretoria era la mayor de las puertas de Augusta Praetoria (Aosta) . Entre dos edificios se encuentra en un doble muro con tres arcos separados por una plaza de armas; pasando por debajo de los arcos estaba la  calzada central, mientras que  los arcos laterales estaban destinados a los peatones. Las aberturas externas podían ser cerradas por una puerta de la que siguen siendo visibles los espacios para las bisagras. La puerta está hecha de grandes bloques de roca conglomerada; el frente exterior oriental aún conserva parte del revestimiento de mármol gris-verde (variedad de mármol Aymavilles), mientras que los restos del entablamento tallado y de las  cornisas de los  arcos son de mármol blanco. Para tener una idea del enorme tamaño de la puerta, uno de los más bellos edificios de este tipo y en buenas condiciones, no hay que olvidar que el suelo de la ciudad romana se encuentra en un nivel de aproximadamente 2,60 m por debajo del pavimento actual.
 
 
Durante la Edad Media, los señores de Quart tomaron posesión de la puerta (Porta Sancti Ursi) y de las dos torres que la flanqueaban para convertirla en una vivienda fortificada. Por encima de los arcos de la pared este del muro, en la antigua calzada, se construyó una capilla dedicada a la Santísima Trinidad. Hasta el siglo XVIII una serie de edificios  obstruían los arcos centrales y del sur, y el único acceso a la ciudad se hacía por el paso norte: esto explica porqué el eje vial ha cambiado, orientándose en consecuencia hacia el norte.
 
 

jueves, 4 de agosto de 2011

La ingeniería romana. El agua (y 2)

El abastecimiento de agua para las ciudades era un punto fundamental en su desarrollo. Los romanos aportaron una innovación: los acueductos sostenidos por arquerías. Hasta ese momento había pozos, cistermas y fuentes que estaban cercanas y de las que se podía extraer el agua por medios mecánicos o manuales. El acueducto implica un transporte desde un lugar no tan cercano, con el propósito de garantizar el suministro de agua permanente.

Acueducto de "Los Milagros", Mérida, Badajoz

Los "putei" o pozos excavados en el terreno hasta alcanzar una capa freática, utilizaban para elevar el agua un "orbiculus" o polea simple, que ha pervivido en los pueblos hasta el s. XX, si bien es cierto que tenían bombas hidraúlicas más sofisticadas.

Bomba hidraúlica de la mina de Sotiel (Huelva). Museo Arqueológico Nac. (Madrid)

Las cisternas recogían el agua de lluvia. Sustituyeron la piedra arenisca de los griegos por la roca caliza y constuyeron bóvedas, dando así mayor anchura a las cisternas.

Cisterna Basílica, la más grande de las 60 que había en Constantinopla

Los acueductos eran obras de significado político, que se financiaban recurriendo a los fondos del erario público. A menudo el acueducto partía de una cisterna que recogía el agua de los arroyos o las aguas subterráneas que se almacenaban bajo tierra, y que servían para hacer una primera decantación de impurezas. Localizar estas aguas subterráneas, requería un profundo conocimiento del terreno. En aquellos lugares donde el caudal variaba según las estaciones del año, se construía un pantano que permitía regular el volumen de agua. Es el caso del pantano de Proserpina en Extremadura.
Para que la construcción cumpliera su cometido el agua no debía quedarse estancada ni correr en exceso. Esto exigía que la cañería describiera una suave inclinación desde su origen hasta su destino. Estas cañerías podían ser de dos tipos:"specus", cuando se trataba de un canal de agua potable, iba cubierto por losas de piedra o bóvedas de ladrillo, cantería u hormigón y el "corrugus" si las aguas estaban destinadas a uso indurstrial, sin cubrir, sin revestimientos.

Se llegaban a superponer dos acueductos, como se ve en la actual Porta Maggiore de Roma

Para mantener la pendiente constante los ingenieros emplearon arcos, muros de sostén y galerías horadadas en la roca, según las circunstancias.
Los canales cubiertos (specus), conducían las aguas desde la cabecera hasta los depósitos (castella), emplazados en los puntos elevados de las poblaciones, desde donde posteriormente se llevaba a cabo el reparto por los diferentes barrios de la ciudad. En algunas ocasiones se utilizaban tuberías constituidas por bloques perforados de piedra, utilizando una pasta para su sellado. Las tuberías de plomo (fistulae) se soldaban. Además de en los sifones, se utilizaban para llevar el agua a las casa privadas más lujosas de la ciudad, abastecían los baños públicos y las fuentes.

Urinarios públicos de Ostia, Roma

Se consideraba que el agua era un bien público de gran valor. Cuando se concedieron permisos para que los particulares pudiesen conectar con la red de distribución pública, fue el emperador el concesionario de ese servicio.

lunes, 20 de junio de 2011

La ingeniería romana. Las calzadas (1)

Los romanos desarrollaron su red de calzadas por motivos militares. En los primeros años de la expansión de Roma, el ejército sólo necesitaba desplazarse unas horas de la ciudad para defender sus fronteras. Pero a medida que fue creciendo el imperio, resultó de vital importancia el poder trasladar  tropas y víveres de forma rápida a través de largas distancias.
La primera calzada principal, la Vía Apia, comenzó a construirse en el 312 a.C. Partía de Roma hacia el sur, hasta Capua.
Para planificar el trazado de una calzada, los topógrafos romanos buscaban la ruta más corta, directa y llana. Una vez planeada la ruta, se despejaba de hierbas y árboles.
A pesar de la diferencia de técnicas de construcción según las zonas, puede establecerse un arquetipo  de vía:
1.- Trazaban el recorrido que debía seguir la carretera y excavaban dos pequeños canales que eran recubiertos por dos hiladas de piedras, quedando así delimitada su anchura.
2.- Abrían un canal entre las dos hiladas y ponían en el fondo piedras de tamaño mediano sin argamasa (statumen), aunque dependía de la naturaleza del terreno.
3.- Cubrían este primer estrato con una gruesa capa de arena o grava (rudus),cuyo espesor oscila alrededor del medio metro, a veces mezclada con mortero
4.- Finalmente colocaban un revestimiento formado por cantos rodados compactados (viae glarea stratae) o por losas de piedra (viae silice stratae). Este pavimento o capa de rodadura en ocasiones tenía talladas unas roderas, llamadas orbitae, que servían para guiar las ruedas de los carros, evitando el peligro de que pudieran salirse de la vía y sufrir accidentes (muchas veces interpretadas erróneamente como consecuencia del desgaste no deseado).
El grosor total de esta construcción oscilaba entre un metro y un metro y medio.
Ilustración del libro Como vivían los romanos, ed. Susaeta


Con objeto de evitar la formación de charcos (que podrían llegar a romper la calzada al congelares), la superficie se construía con una curva elevada llamada peralte y se excavan cunetas para el desagüe.
La vía sigue siempre una línea recta, y sólo tiene curvas y desvíos cuando lo exige la morfología del terreno. Una zona pantanosa, una montaña, una pendiente pronunciada, un río, sólo constituían un problema técnico que se solucionaba con los recursos de que se disponían. En cuanto era posible, la vía volvía a ser recta y a seguir el paso más fácil. En general se  prefería que la traza transcurriera por pasos elevados, por dos motivos fundamentales: los fondos de los valles son generalmente suelos menos consistentes y son además fácilmente inundables cuando los ríos se desbordan
Se podían distinguir cuatro categorías administrativas de vías en el s.I d. C. que son:
  • Las viae publicae, que constituían la red principal y el esqueleto vertebrador de todo el Imperio; eran construidas y financiadas con presupuesto del Estado (aerarium)
  • Las viae militares, inicialmente a cargo del presupuesto del Ejército por su especial relevancia estratégica, pronto sin embargo se convirtieron también en calzadas públicas.
  • De menor importancia eran los actus, caminos de carácter regional; en su financiación y construcción participaban las distintas poblaciones.
  • Las viae privatae, construidas y mantenidas por terratenientes en el interior de sus posesiones agrarias.

Reconstrucción de partes de una calzada. Collado Mediano