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lunes, 6 de junio de 2011

Religión y mitología griegas (y 3)

A continuación de los dioses mayores, venía una hueste de deidades inferiores, de la que es imposible dar una lista completa. A grandes rasgos se las puede clasificar del siguiente modo:

 Mensajeros o servidores de las divinidades principales

Tales como Iris, Hebe, Ganímedes, las Gracias, Las Horas, etc.
Ganímedes, Museos Vaticanos


Deidades marítimas

Entre las cuales, además de Anfítitre y Tritón, consorte e hijo de Posidón respectivamente, tenemos que no y a Tetis, las Nereidas, Proteo, etc.

Personificación de ciertas fuerzas morales

Algunas merecedoras de cultos propios, y otras, meras abstracciones alegóricas, tales como"Nike", la Victoria; "Némesis", la Venganza, etc.


 

 

Victoria de Samotracia, Museo del Louvre

 Los dioses rurales y ctónicos
Pan, dios arcadio de ganados y pastores, los sátiros, las ninfas, etc. Deméter y su hija Perséfone proceden de esa religión rural, aunque Deméter forma parte del panteón olímpico.

Sátiros, cerámica figuras rojas, Museos Vaticanos


   Los héroes o semidioses

Los héroes eran sobre todo mortales deificados, y ocupaban en consecuencia un lugar intermedio entre los dioses y los hombres, como en el caso de Heracles. Suelen aparecer como patrones de gremios, tribus, así Teseo, rey legendario de Atenas, etc.
Heracles, con la piel de león y la clava


FORMAS Y ELEMENTOS DE CULTO

De la aportación doria a las creencias religiosas dos elementos deben ser señalados:
 1) La incineración de los muertos y 
2) La edificación de templos, los más antiguos de los cuales datan del s. IX a. C. si aceptamos que los templos se asemejaban a las casas humanas, es una prueba de que el antropomorfismo triunfó en esta época.
El lugar consagrado al culto de las divinidades comprendía dos cosas esenciales­: un recinto sagrado en el cual había un altar para el sacrificio
Cuando, además, se había construido un templo propiamente tal, un edificio, éste ofrecía como sitio principal un templo en donde se conservaba la imagen de la deidad y que generalmente daba el frente al este. El templo era la morada del dios y los sacerdotes y sacerdotisas eran sus servidores. En época posterior, el templo se dividía en tres zonas: pronaos o pórtico, naos o "cella" y opistodomo, destinado para almacén o tesoro.
Los templos no estaban concebidos para que dentro de ellos se instalasen los fieles. Éstos se amontonaban fuera, en el recinto exterior.
El templo debía poseer cierto patrimonio en dinero acuñado, en esclavos, en terrenos, que era administrado y vigilado por funcionarios públicos.
Para complacer a la divinidad y gozar de su protección, los antiguos ofrecían a los dioses sacrificios de dos tipos:
a) Cruentos, de animales, en los que se inmolaban animales cuyas características variaban según el dios y
b) Incruentos, de productos del campo: leche, miel, vino, etc.
Eran actos litúrgicos que no necesariamente se celebraban a diario y que tenían que ser presididos por un sacerdote. La función sacerdotal podía ser temporal. El sacerdote tenía que respetar escrupulosamente el rito de acuerdo con la tradición: no ejercía control dogmático ya que ninguna revelación ni libro sagrado imponían dogmas.
Foto de A. Ovando. Efebo coronando un altar. Tarragona

Los griegos elevaban plegarias a lo dioses para obtener su ayuda en cualquier empresa que juzgaran importante. El orante debía atenerse, en general, al siguiente ritual: abluciones purificatorias; revestirse con un vestido limpio y elevar sus brazos hacia el cielo con las palmas de las manos hacia arriba si se dirigía a los dioses celestiales o enderezadas hacia adelante si se dirigía a los dioses marinos. En ciertos casos se pide el castigo de algún enemigo, se maldice a alguien, y generalmente va dirigida a las deidades infernales: el orante se hinca de rodillas o se sienta en el suelo y acompaña sus palabras con fuertes golpes de las manos sobre la tierra.
Frente a la idea cristiana de que para Dios no hay nada imposible, los olímpicos están sometidos al orden del mundo.
Para los griegos era un deber ineludible enterrar a los muertos ya que las almas de los que no recibían sepultura ni rito funerario alguno estaban condenadas a vagar (cf. el conflicto de Antígona). Sin embargo esta norma no se respetaba con los ladrones de templos, con los suicidas ni con los delincuentes ajusticiados.
Le ponían un óbolo en la boca, para que sirviera para pagar el paso de la laguna Estigia. Lavaban y ungían el cadáver, lo vestían con sus mejores ropas y lo exponían. Al día siguiente era llevado por sus familiares o esclavos.
En época clásica existían los dos procedimientos, inhumación e incineración. En este último caso las cenizas eran recogidas en una urna o vasija. En el caso de inhumación se le acompañaba con el ajuar.

 ORÁCULOS Y CULTOS MISTÉRICOS

Desde el s VII a. C. y durante toda la época arcaica recorren todos los confines de Grecia corrientes religiosas de signo totalmente diferente a las que acabamos de ver, caracterizadas todas ellas por rituales especiales tendentes a la unión con la divinidad y por doctrinas dualistas que oponían radicalmente el cuerpo y el alma.
En todos los casos se trata de creencias importadas. Los propios griegos reconocían en Dioniso, el dios que domina toda la corriente mística, un dios extranjero. El dionisismo se expresó especialmente a través de las "orgías" de las que Eurípides en las Bacantes nos ha dejado una descripción impresionante. Se celebraban de noche y quedaban excluidos de los "misterios" los no iniciados. Las mujeres (ménades) tenían un papel predominante. Conducidas por un joven sacerdote, poseído por el dios, ejecutaban una danza desenfrenada, al son de la flauta y el tímpano, por las montañas. Los gritos, el vino, la excitación de la música y la danza, las transportaba a un grado de frenesí hasta que alcanzaban el éxtasis (o salida de sí mismas). En tal estado tenían visiones y despedazaban a un animal cuya carne cruda comían en una especie de comunión.
El entusiasmo y la creencia en la inmortalidad se unieron finalmente en los misterios órficos, relacionados con el culto orgiástico de Baco.  Con este culto y con el nombre de Orfeo se enlaza la religión de salvación, absolutamente nueva para los griegos. Según el orfismo, los hombres han nacido de la ceniza de los titanes aniquilados por el rayo de Zeus. Creían en la doctrina de reencarnación y la trasmigración de las almas.
La adivinación era la interpretación de la voluntad de los dioses. Cuando se practicaba para buscar respuestas sobre cosas desconocidas del pasado, del presente y del futuro, recibía el nombre de oráculo. Los antiguos creían que la divinidad podía inspirar en un sacerdote o sacerdotisa un estado de entusiasmo que era interpretado como una posesión del dios. Las respuestas que daban los oráculos eran casi siempre ambiguas y enigmáticas. Puesto que en los oráculos se consultaba muchas veces sobre los cuestiones de las ciudades-estado de Grecia, en ciertas épocas, los santuarios, como Delfos, influyeron en la vida política de las polis o bien intervinieron en la finalización de nuevas colonias.
Los oráculos de Apolo eran innumerables y su reputación se extendió incluso entre los bárbaros. Sin embargo, Apolo fue, sobre todo, el dios de Delos y Delfos. En Delfos vaticinaba a través de la Pitia.
Sobre los cultos mistéricos de Eleusis ya escribimos una entrada previa.


miércoles, 25 de mayo de 2011

Religión y mitología griegas ( 2)

 Los dioses olímpicos

Triunfadores sobre Crono, se agrupan bajo el mando de Zeus. Los nuevos dioses habitan en las cimas del Olimpo. No conocen la enfermedad ni la vejez, pero comparten con los hombres toda clase de vicios y pasiones.
En torno a Zeus, padre de los dioses y los hombres, se mueven las figuras de los grandes dioses. Es el dios de la tormenta. El animal que le representa es el águila. Se sienta en el trono con el cetro en una mano o bien se le representa arrojando el rayo.




Hera, hermana y esposa de Zeus, protectora del matrimonio. Siempre malhumorada, pendiente de las aventuras amorosas de Zeus y maquinando venganza contra las amantes y los hijos de éste. El animal que la representa es el pavo .
Posidón, hermano de Zeus, dios del mar; su atributo es el tridente que blande cuando quiere castigar a los mortales y provoca terremotos y movimientos del mar.


Posidón, Museo de Istanbul
Hades, Museos Vaticanos

Hades, hermano de Zeus, dios del mundo de ultratumba; vive rodeado de divinidades infernales como el Can Cerbero, monstruoso perro de tres cabezas que vigila la puerta del reino de los muertos. Rapta a Perséfone, convirtiéndola en su esposa. 
Deméter, hermana de Zeus, diosa de la fertilidad de los campos; tiene una hija, Perséfone, a la que está íntimamente unida.
Hestia,  hermana de Zeus, diosa del hogar.
Atenea, hija de Zeus, nacida de la cabeza del dios, diosa de la sabiduría y de la guerra justa. 
Su animal representativo es la lechuza y el árbol es el olivo por haber enseñado a los hombres a cultivarlo.
Apolo, hijo de Zeus y de Leto, dios de las artes y de la adivinación. Preside el coro de las nueve Musas. Se le representa con la lira o cítara en la mano y coronado de laurel.
Apolo, pintura romana, Museo del Palatino

Ártemis, hija de Zeus y Leto, diosa de los bosques y de la caza. Celosa guardiana de su virginidad. Se la representa con un arco y carcaj lleno de flechas acompañada de un ciervo y a veces los perros de caza.
Ártemis, museos Vaticanos

Hermes, hijo de Zeus y de la ninfa Maya, dios del comercio, protector de viajeros y ladrones, mensajero de los dioses, conduce las almas de los muertos; son símbolos de Hermes el "pétasos" o gorro con alas y las sandalias aladas, elementos que le facilitan el vuelo y el caduceo, bastón en el que se enroscan dos serpientes.
Ares, hijo de Zeus y Hera, dios de la guerra. Se le representa siempre con armas. Representa la muerte, el dolor y la destrucción.
Hefesto, hijo de Zeus y Hera, según otras versiones solo de Hera, dios de la fragua y de los trabajos manuales. Nació deforme, por lo que su madre lo rechazó y arrojó desde el Olimpo, de ahí su cojera.
Afrodita, surgida de la espuma del mar según una versión, sería por tanto anterior a Zeus, diosa del amor. Según Homero es hija de Zeus y de Dione y por ello acata los designios del soberano como los demás dioses. Le fue asignado por esposo el más feo de los dioses, Hefesto, pero le es infiel con dioses y mortales.
Dioniso, hijo de Zeus y la mortal Sémele, elevado al rango de divinidad, dios del vino y del teatro. Se le reconoce por la corona de ramas de vid y los tirsos o ramas de yedra.
El origen y atributos de estas divinidades no siempre está claro. Las versiones míticas se entrecruzan con mucha frecuencia. Algunas deidades se incorporaron tardíamente al panteón olímpico y se fundieron con otras existentes.



Las figuras de los dioses han sido profusamente utilizadas en el arte. Un compañero de profesión, Juan José Castro, ha recogido bastantes en las siguientes presentaciones. Aquí os la dejo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Religión y mitología griegas (1)

Confieso que a estas alturas de curso ya estoy justita de fuerzas. Esta entrada está publicada en el nº28 de la revista Clío.
  •  INTRODUCCIÓN

Los hombres de las sociedades modernas explican muchos acontecimientos gracias a la ciencia, las sociedades antiguas los explicaban mediante mitos. Algunas sociedades han sido influidas por otras, como los romanos lo fueron por los griegos. Pero es importante constatar que comunidades muy alejadas unas de otras poseen mitos similares: el origen del mundo, el diluvio, el paso de una generación a otra de dioses, etc. Según Ruiz de Elvira[1] “Mitología clásica es el conjunto de las leyendas o mitos griegos y romanos que, según testimonios que poseemos, tuvieron vigencia como tales leyendas en cualquier momento del ámbito temporal que va desde los orígenes hasta el año 600 d. C.”
Las ideas y nociones que los griegos antiguos elaboraron sobre la divinidad aparecen expuestas principalmente bajo la forma de mitos. Este sistema mitológico fue fruto de un largo proceso de fusión de cultos a divinidades ctónicas[2] de los pueblos agricultores del Mediterráneo, y de cultos a divinidades celestiales de los pueblos de pastores indoeuropeos, que ocuparon Grecia a partir del tercer milenio a. C. Se consideran restos de épocas primitivas de la religiosidad de los griegos las asociaciones de algunos animales con unos dioses determinados, p. ej. la lechuza de Atenea.
  • LA FORMACION DE LA RELIGION GRIEGA

En un principio los dioses no eran antropomórficos. Resto de estas concepciones son algunas de las grandes fiestas . Muchas de estas fiestas tenían como finalidad apaciguar las potencias malignas. Los medios suelen ser de carácter mágico y, con frecuencia, intervienen animales sagrados o divinos. Todo ello es comprensible en el marco de pequeñas comunidades agrarias
El origen del mundo es formulado por los griegos como una generación. El Caos primordial, concebido como vacío absoluto, Nyx ( la Noche), Gea, la Tierra, genera por sí sola a Urano ( el Cielo), Ponto (el Mar) y las Montañas. Los orígenes y genealogías de los dioses están narrados en la Teogonía de Hesíodo[3]. Gea se unirá sexualmente con sus hijos Urano y Ponto. 


Los dieciocho hijos de la Tierra y Urano se distribuyen en tres grupos: los doce Titanes, los tres Cíclopes y los tres Hecatonquires o “Cien Brazos”. Los Titanes son Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Crono los varones, y Tea, Rea, Temis, Mnemosine, Febe y Tetis las hembras.
Cibeles es una diosa de origen frigio, considerada por los griego como Rea, diosa de la naturaleza. Esta está en el Museo Arqueológico de Istanbul.

Mosaico de Océano, recinto de Carranque, Toledo
Los cinco hijos con el Ponto son tres varones, Nero, Taumante y Forcis, y dos hembras, Ceto y Euribia. Todos ellos en general son llamados Póntidas, son divinidades marinas.
Junto a seres monstruosos aparecen bellas deidades antropomórficas. , los dioses son en general inmortales y eternamente jóvenes, y tienen enorme poder y facultades inaccesibles al hombre, son de mayor estatura y peso, y, en general, de gran belleza.
La divinidad es inmortal, pero no eterna. Se nos habla de diversos ciclos divinos que se han sucedido en el tiempo y a través de los cuales el poder y el dominio del universo han pasado de unas divinidades a otras.

  •   LAS DIVINIDADES GRIEGAS
Podemos establecer una clasificación de las divinidades griegas en:
  •  dioses primordiales,
  • dioses olímpicos,
  • dioses rurales y ctónicos, 
  •  héroes o semidioses. 

      Los dioses primordiales

    Aparecen ligados a las ideas sobre el origen del mundo. El poeta Hesíodo es la fuente más importante de que disponemos para el conocimiento de estas divinidades. Unas, meramente cósmicas (Caos, Gea, Urano, Montañas, Mar ... ); otras, de rasgos más individualizados: los Titanes. El más joven de los Titanes es Crono, padre de Zeus. Crono, persuadido por su madre Gea, que le proporcionó una hoz, le cortó los genitales a su padre, Urano. Eso permitirá el cambio de generación en el mundo de los dioses. Los genitales cayeron al mar y de esa espuma marina nacerá Afrodita, según la versión hesíodica. [4]



    [1] Ruiz de Elvira, Antonio: Mitología clásica. Ed. Gredos, Madrid, 1988.
    [2] De la tierra
    [3] cf. Teogonía 116 y ss.
    [4] HESIODO: Teogonía. vv. 155 y ss. Trad. A. Pérez Jiménez y A. Martínez Díez. Ed. Gredos, 1983.
          " Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los hijos más terribles, estaban irritados con su padre desde siempre. Y cada vez que alguno de ellos estaba a punto de nacer, Urano los retenía a todos ocultos en el seno de Gea, sin dejarles salir a la luz y se gozaba cínicamente con su malvada acción.
          La monstruosa Gea, a punto de reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña.[…]
          […] Puso en sus manos una hoz de agudos dientes y simuló perfectamente la trampa.
          Vino el poderoso Urano conduciendo la noche, se echó sobre la tierra ansioso de amor y se extendió por todas partes. El hijo, saliendo de su escondite, logró alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la derecha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados dientes, apresuradamente segó los genitales de su padre y luego los arrojó a la ventura por detrás.
          No en vano escaparon aquellos de su mano. Pues cuantas  gotas de sangre salpicaron, todas las recogió Gea.[…] En cuanto a los genitales, desde el preciso instante en que los cercenó con el acero y los arrojó lejos del continente en el tempestuoso ponto, fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella.



    lunes, 9 de mayo de 2011

    Religión romana ( y 3)

    El culto público
     Se daba a los grandes dioses en nombre de la ciudad. La tríada capitolina, Júpiter, Juno y Minerva, intervenían activamente en los asuntos de la vida romana.
    En honor a los dioses se celebraban fiestas y juegos. Cada dios tenía asignado uno o más días del calendario que cada año confeccionaban los pontífices. Las ceremonias religiosas podían ir desde las purificaciones hasta la celebración de lectisternios, que consistían en un gran banquete.

    Panteon, templo dedicado a todos los dioses

    Colegios sacerdotales
    Los romanos solían referirse a sus propios sacerdotes empleando sus nombres específicos ( pontífices, augures, fetiales,...), si bien también se registra el uso del término “sacerdos” como nombre genérico para los sacerdotes públicos, etimológicamente es aquel que está autorizado para sacrificar.
    Los sacerdotes publici tenían el encargo de celebrar ciertos ritos o insistir al magistrado y al ciudadano en el ejercicio de sus deberes religiosos, son los depositarios y gestores de la tradición religiosa y los instrumentos del culto. Con un número limitado de miembros, investidos de un sacerdocio vitalicio mayoritariamente, los sacerdotes forman colegios, de los que los más importantes son en orden descendente: 
    -el colegio pontifical, 
    -el colegio augural, 
    -el colegio decenviral y 
    -el de los septenviros de los banquetes sagrados. 
    Junto a estos existen, según las épocas, los salios, los lupercos, los hermanos arvales y ciertos sacerdocios particulares, como el sacerdocio público de Ceres, uno de los pocos detentados por mujeres, además del de las Vestales.

    El sacerdote es un ciudadano como los otros, investido de una función que no ejerce a no ser que reciba un requerimiento formal de la autoridad política.
    Los requisitos para ser sacerdote eran: ser libre, romano, haber satisfecho las obligaciones y estar libre de defectos físicos. Las vestales además eran seleccionadas entre los 6 y 10 años, con los padres vivos y se sometían a 10 años de instrucción, dentro de sus 30 años de servicio.
    Todos los sacerdocios eran vitalicios, y la condición sacerdotal sólo se perdía en caso de condena en juicio o pérdida de la ciudadanía romana; el flamen dialis dejaba el sacerdocio en caso de que muriera su mujer.
    Tenían derecho a hablar en el Senado ( aunque no asiento, excepto el flamen dialis), exención del servicio militar y de las cargas públicas, asientos reservados en los espectáculos,...
    Los sacerdotes en general disponían de funcionarios subalternos.
    Los vaticinios y la adivinación eran parte importante de la vida de  los romanos, por ello, antes de cualquier actuación importante, se consultaba al augur, que indicaba si sería propicia o no la acción a realizar. Interpretaban la voluntad de los dioses a través de distintos tipos de señales: el vuelo de las aves, la observación de la forma de comer de los pollos sagrados, los sueños, ....
    El emperador Claudio como Júpiter

    Al margen del culto público, mayoritariamente tomado de etruscos y griegos, se fueron introduciendo nuevos dioses de origen oriental. Aparecieron los cultos "mistéricos" reservados a los iniciados, en honor a Cibeles, Isis, Mitra y Dioniso. A todo ello habrá que añadir el culto al emperador.

    jueves, 28 de abril de 2011

    La religión romana (2)

    El culto privado

    En el atrio de la casa había una capilla o una simple hornacina practicada en la pared con un altar, donde eran venerados, junto a la diosa Vesta, los espíritus protectores del hogar y del fuego. Eran los lares familiares, representados por medio de estatuillas o pinturas murales, a los que se daba culto especial en los días festivos, y a quienes en todas las comidas diarias se hacían ofrendas. La capillita se llamaba lararium (véase la casa romana). 

    Larario

    Al final de cada comida había que dejar algo en la mesa para ellos y para los demás protectores divinos de la familia. Cualquier celebración familiar empezaba por las ofrendas de perfumes y guirnaldas de flores a estas divinidades.
    También había en los límites de los campos cultivados pequeñas capillas dedicadas a los lares, que velaban por la prosperidad de la hacienda y que al igual que el resto de los dioses exigían culto y ofrendas.
    La familia romana rendía culto también en sus casas a los penates, dioses protectores de la despensa y de la casa en general. Pero con el tiempo, a la tríada protectora de la casa compuesta por Vesta, los lares y los penates se la designó con el nombre común de lares familiares.
    Pero no se agota aquí el culto doméstico. Los manes eran los espíritus de los antepasados muertos, a los que invocaban para captar su benevolencia, estaba muy arraigada la creencia de que si no había alguien que se acordase de ellos e hiciese ofrendas en sus tumbas y las cuidase, sus almas andarían errantes y sin sosiego hasta llegar a convertirse en espíritus de influencia nociva. Para evitar este mal, una vez al año, en las fiestas funerarias, ofrecían en sus tumbas alimentos y bebidas, flores y obsequios, al margen de la oración diaria de la familia y del recuerdo que representaban las mascarillas de cera de los difuntos que colgaban de las paredes de la casa: otras veces eran imágenes completas.
    De esa manera aparecen representadas las imágenes de los difuntos en el capítulo tres de la serie Roma

    Cuando alguien moría, al entierro iban sus manes, es decir, sus antepasados, representados por maniquíes voluntarios con las máscaras de cera que los identificaban.
    En el culto doméstico el paterfamilias era el sacerdote. Dirigía las ofrendas y pronunciaba la oración que debía ir acompañada de los gestos prescritos para que fuese válida y produjese los efectos deseados. No debía faltar ni una sola palabra, y tenían que ser pronunciadas con voz clara, de lo contrario se interrumpía la ceremonia y se empezaba de nuevo.

    domingo, 24 de abril de 2011

    Religión romana (1)

    Dos rasgos pueden definir la religión romana: se trata de una religión social y de actos cultuales. En tanto que religión social, es practicada por el hombre como miembro de una comunidad y no como individuo subjetivo. El espacio en que se desarrolla la vida del hombre romano es la familia, la asociación profesional o cultual y, sobre todo, la comunidad política. Los hombres no actúan conforme a lo que cada uno siente como individuo: sus experiencias se encuentran en función del modo de comportarse permitido o prescrito.
    La religión es el culto a los dioses. Este conjunto de ritos legados por la tradición, es ejecutado y conservado con meticulosidad. La falta religiosa es una infracción material de las prescripciones cultuales por parte del individuo, o bien en un descuido de la tradición.



    imagen del libro ecce Roma

    La religión romana no existe más que en Roma, o allí donde residen romanos. En el recinto sagrado que comprende la ciudad (pomoerium), se encuentran la mayor parte de los cultos y altares. Ningún culto extranjero puede penetrar en el pomoerium, para franquear este límite es preciso que el dios “ingrese en la ciudad”.

    Para practicar es preciso ser ciudadano romano. El ciudadano es, ante todo, miembro de una familia y participa del culto familiar. No se precisa ninguna iniciación: son las propias situaciones sociales las que fundamentan la comunidad religiosa. Su culto se regula con arreglo a unas costumbres y un calendario autónomos.

    El extranjero se encuentra excluido del culto. Si quiere sacrificar o dedicar bienes en un santuario romano, tendrá que pedir autorización al Senado. La participación de los esclavos, se limitaba a un papel pasivo y subordinado, lo normal era que se les utilizara como ayudantes en el culto.

    Un error ritual, una falta en la celebración del culto, implica la repetición total o parcial, antes de que sus consecuencias puedan resultar desastrosas. Una infracción sólo es grave cuando se comete de forma voluntaria. Es impío y no admite expiación alguna quien transgrede deliberadamente las prescripciones rituales. Solo el rechazo público castiga al impío.

    En la medida en que el espacio religioso se confunde con el político, no ha de extrañar que sean los magistrados los encargados de regular las relaciones del pueblo con los dioses. Antes de convocar la asamblea el magistrado cum imperio debe tomar los auspicios, es decir, consultar a los dioses, sobre todo a Júpiter, para saber si aprueban o no su decisión de convocar dicha reunión.

    El ciudadano es sacerdote en su casa: el paterfamilias garantiza el culto de la comunidad doméstica. También ejerce la función sacerdotal en los ámbitos de la vida pública restringidos a los barrios y las asociaciones profesionales.

    imagen del libro ecce Roma