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domingo, 31 de agosto de 2014
Brixia- Brescia- Museo de Sta. Giulia ( y II)
El museo de la ciudad permite un viaje a través de la historia de Brescia desde la época prehistórica hasta nuestros días. Se encuentra en el antiguo monasterio femenino de la orden benedictina, mandado construir por el longobardo Desiderio y su mujer Ansa en el 752. Edificado sobre un área ocupada por importantes “domus” romanas, además incluye la basílica medieval de San Salvador y su cripta y el oratorio románico de Sta. María en Solario. El museo por si solo merece el viaje, es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde junio de 2011.
Voy a destacar algunas piezas que me han llamado la atención.
1) La Cruz del Deseo. De factura longobarda ( f. s. VIII), es una de las más famosas cruces de plata con lámina de oro. Está decorada con numerosas piedras preciosas y camafeos, la mayoría de ellos de época romana.
Entre ellos el retrato de una familia, que según la tradición son Gala Placidia (a la derecha) y sus hijos Valentiniano III y Justa Grata Honoria.
2) La Victoria alada. Estatua de bronce. Descubierta en el s. XIX. Es un pastiche, realizado sobre una estatua griega, reelaborada en época romana. Parece que el original era una Afrodita ( del tipo Cirene) que se miraba sobre el escudo de Ares, probablemente fue trasportada por voluntad de Augusto a Roma desde Alejandría. Fue donada a la ciudad, probablemente al conceder a la ciudad el título de Colonia Augusta. Fue transformada en Victoria después de la segunda batalla de Bedriaco ( 24 de octubre del 69 d.C., el año de los cuatro emperadores).
3) Una cuchara de cristal, como no he visto jamás en ningún otro museo que tenga objetos romanos.
4) Las “Domus”, conocido complejo con el nombre de “Domus dell’ Ortaglia”. En realidad son dos casas, la de la fuente y la de Dionisio. Fueron utilizadas entre los s. I y IV, posteriormente cayeron en desuso y se encontraron en el jardín del monasterio de Sta. Giulia. Se conservan restos de pintura, incluso en un techo, mosaicos y sistema de calefacción.
Hay otras muchas piezas de interés. Insisto, merece la pena la visita.
domingo, 22 de junio de 2014
Camino de la Galia (IV) . Augusta Praetoria ( y II)
La organización urbana de Augusta Praetoria se remonta a su
fundación en la época de Augusto (25 a. C). Desde la intersección de los ejes
principales de las calles de la ciudad, el cardo y el decumano maximo viene una
red ortogonal de calles que dividen el espacio ciudadano. Cerca de la
intersección de las dos líneas de tráfico urbano se encuentra el complejo
forense - el centro de la vida política y religiosa de la colonia - con el lado
largo occidental gravitando sobre el cardo mientras que el lado sur corto sobre
el decumano.
El Foro de Augusta Praetoria se extiende sobre una superficie
con una pendiente natural del terreno. Para resolver el problema de la
diferencia se adoptó una solución de terraza realizando una parte superior y
una inferior: la elevada llamada el área sagrada donde había dos templos
rodeados de un criptopórtico , este, algo en bajo daba acceso a la zona
dedicada a las funciones públicas en las que , alrededor de la plaza (platea), se
mostraban las tiendas y las oficinas.
Desde el jardín que da a la plaza de Juan XXIII se accede al
Criptopórtico. Se trata de un edificio
semienterrado en forma de herradura cuadrada, dos
brazos laterales que miden 71,80 m; el central, más extendido, alcanza una
longitud interior de 87,10 m., con techos abovedados sostenidos por pilares
sólidos de bloques de travertino calizo, finamente enlucidos e iluminados por
las ventanas a modo de rejilla de ventilación que permiten mantener una
temperatura constante a lo largo del año .
El monumento que data de la época de Augusto iba a ser una
estructura de contención y de regularización de la tierra en esa zona de la
ciudad; debía estar en una ligera pendiente de norte a sur y creó un desnivel
entre el área sagrada y la platea forense contigua. Además de la función de apoyo
que se supone para la que la parte semienterrada, podría servir también como un almacén y un granero militar(horreum),
aunque últimamente los estudiosos han desechado esta posibilidad tanto por la
estructura del monumento como por su situación particular, comparado con otros
ejemplos similares, mientras que la probable columnata de mármol que había por
encima de él, ya desaparecida, hacía de
impresionante telón de fondo a los templos del área sagrada (lugar en el que hoy está la catedral).
Es por lo tanto razonable suponer que el Criptopórtico tuviese
una determinada función litúrgica: un tipo de lugar "bisagra" entre
lo sagrado (el área sagrada y sus edificios del templo) y lo profano (esto es,
la plaza pública).
Cómo parecen documentar algunos mapas medievales, las
estructuras del Criptopórtico siguieron utilizándose incluso en siglos
posteriores, cuando se transformaron en bodegas y cantinas denominadas por la costumbre popular, "Marché des
Romains."
La renovación de las tuberías en los primeros años del
nuevo milenio han hecho casi enteramente accesible el Criptopórtico, que por su
excelente estado de conservación y por su espacio arquitectónico con una gran visibilidad,
es uno de los principales sitios arqueológicos de Augusta Praetoria.
En la
planificación de Augusta Praetoria (fundada en el año 25 a. C), edificios para
espectáculos públicos, el teatro y el anfiteatro, se encuentran en la esquina
noreste. La construcción del teatro no fue contemporánea a la fundación de la ciudad, sino que se
coloca en una etapa posterior en un par de décadas.
En el Teatro
Romano de Aosta se conserva la majestuosa fachada sur, de 22 metros de alto,
formada por una serie de arcos y tres órdenes superpuestos de aberturas de
diferentes tamaños, marcada en su geometría rigurosa por una serie de potentes
contrafuertes que se repiten dentro de la pared, que se estrecha ligeramente
hacia arriba. El modo de la construcción se caracteriza por el uso de grandes
bloques rectangulares de roca conglomerada (conglomerados de origen fluvial,
muy utilizado en la arquitectura pública de Aosta), acabados en bloques
almohadillados de travertino y piedra caliza.
Claramente
identificables son también las gradas semicirculares que albergaban a los
espectadores (auditorio), orquestra (cuyo radio es de 10 metros) y el muro de
la escena, que una vez se alzó con decoración
de columnas, mármoles y estatuas. Se
estima que el teatro podría albergar a tres o cuatro mil espectadores. Algunos
eruditos creen que el teatro tenía un techo estable. . La pared del pórtico este fue decorada con
una pintura mural polícroma, ahora retirada para evitar la acción de los
agentes atmosféricos. En la zona sur-oeste se encuentran los restos de
viviendas del siglo II o III. d.C y las bases de mármol de seis columnas.
Con la caída
del imperio, hasta el siglo XVIII se perdió toda memoria de la función original del edificio y
sus restos no fueron reconocidos como tales hasta muy tarde: en la Edad Media
había muchos edificios apiñados, demolidos durante la moderna obra de
recuperación y restauración.
Un video sobre el teatro.
BIBLIOGRAFÍA
L. APPOLONIA, M.C. FAZARI, Il Teatro romano di Aosta, Aosta 2005.
R. MOLLO MEZZENA, Augusta Praetoria e il suo territorio, in Archeologia
in Valle d’Aosta – dal Neolitico alla caduta dell’Impero romano 3500 a.C. – V
sec. d.C., Aosta 1981
ZANOTTO, Valle d’Aosta antica e archeologica, Aosta 1986
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jueves, 12 de junio de 2014
Camino de la Galia (III). Augusta Praetoria
En el Valle de Aosta en época prerromana existía una red
viaria primitiva, formada por senderos, que al final de la época prehistórica
permitían el comercio y las relaciones culturales a través de los valles
alpinos. Todavía hoy en día hay una Vía de los Salassos, que va a una altitud
mayor que el correspondiente itinerario romano. La vía consular de las Galias,
una obra de ingeniería de altísima calidad, la primera obra pública que
realizaron los romanos y que en gran medida conformó el territorio para la
expansión política y militar romana. La vía atravesaba el territorio
valdostano viniendo desde Eporedia
(Ivrrea), pasando por Donnas y llegando a Augusta Praetoria (Aosta), para a
continuación bifurcarse en dirección a los Alpes Grayos (Iter per Alpes Graias a Lugduno
usque ad Mediolanum per vias Romanas in Itinerario Antonini describitur
sub titulo "A Mediolano per Alpes Graias Vienna"), por el pequeño San
Bernardo y a los Alpes Peninos por el Gran San Bernardo.
El rectángulo característico de la ciudad de Aosta (Augusta
Praetoria) se deriva de los límites naturales marcados por la ladera norte de
la montaña, al este por el Buthier y al sur por el Dora Baltea. El decumano
máximo constituía el eje principal de la
ciudad, y el cardo máximo cruzaba en ángulo recto a unas tres cuartas partes de
su longitud al oeste, lo que correspondió con una descentralización del foro.
PUERTA PRETORIA
La puerta pretoria era la mayor de las puertas de Augusta
Praetoria (Aosta) . Entre dos edificios se encuentra en un doble muro con tres
arcos separados por una plaza de armas; pasando por debajo de los arcos estaba
la calzada central, mientras que los arcos laterales estaban destinados a los
peatones. Las aberturas externas podían ser cerradas por una puerta de la que
siguen siendo visibles los espacios para las bisagras. La puerta está hecha de
grandes bloques de roca conglomerada; el frente exterior oriental aún conserva
parte del revestimiento de mármol gris-verde (variedad de mármol Aymavilles),
mientras que los restos del entablamento tallado y de las cornisas de los arcos son de mármol blanco. Para tener una
idea del enorme tamaño de la puerta, uno de los más bellos edificios de este
tipo y en buenas condiciones, no hay que olvidar que el suelo de la ciudad
romana se encuentra en un nivel de aproximadamente 2,60 m por debajo del
pavimento actual.
Durante la Edad Media, los señores de Quart tomaron posesión
de la puerta (Porta Sancti Ursi) y de las dos torres que la flanqueaban para
convertirla en una vivienda fortificada. Por encima de los arcos de la pared
este del muro, en la antigua calzada, se construyó una capilla dedicada a la
Santísima Trinidad. Hasta el siglo XVIII una serie de edificios obstruían
los arcos centrales y del sur, y el único acceso a la ciudad se hacía por el
paso norte: esto explica porqué el eje vial ha cambiado, orientándose en
consecuencia hacia el norte.
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domingo, 6 de abril de 2014
Camino de la Galia (I)
El puente romano de Pont- Saint- Martin
Un impresionante testimonio de la romanización de Valle d'
Aosta. Su fecha es incierta : para algunos se ha construido alrededor de 120 a.C
, para otros en el 25 a.C.
El puente
Anclado a la roca en ambos lados, es de 10,36 metros (35
pies romanos) de altura del vano y su única arcada cuenta con 31,55 metros de
ancho, de los cuales 31,08m (105 pies romanos) son la medida de la luz. La vía que pasa por encima del puente no tiene
el mismo ancho en todas sus partes. Mientras en el extremo del puente mide 5,18
metros, en el centro solo 4,93 m. Tal disposición fue evidentemente diseñada
para dar al puente una mayor rigidez al tiempo que un aspecto de mayor grandiosidad.
La técnica de construcción es con “opus caementicium”, altamente hidraúlica. En
la parte superior del arco se aprecian cinco modillones.
En la base, excavada en la roca, los alojamientos para las
vigas de madera que han proporcionado el marco necesario para la construcción
de la piedra. Al final del siglo XIX (1890)
colocaron algo de hierro para reforzar la estructura, es la primera
restauración documentada. A principios del siglo XIX se construyó un poco más
abajo, otro puente de madera, y luego reemplazado en 1876 por la construcción
de mampostería .
La leyenda
La imaginación popular ha atribuido la construcción del
puente al diablo. La leyenda cuenta que San Martín, obispo de Tours, de regreso
a su diócesis desde Italia, se encontró bloqueado por el río Lys , que con toda su
crecida destruyó la única pasarela. El diablo propuso resolver el problema
construyendo, en una sola noche, un sólido puente , pero a cambio del alma del primero en cruzar el puente. El santo aceptó, pero a la mañana
siguiente, al lanzar un trozo de pan en el otro extremo del puente, significaba
que el primero en cruzar fue un perro hambriento. El diablo estaba furioso y
desapareció en el Lys entre relámpagos y bocanadas de azufre, y en la población
permaneció el puente. La leyenda sigue siendo uno de los temas fundamentales
del carnaval de Pont -Saint -Martin, que concluye con la quema del diablo bajo
el puente romano.
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martes, 25 de febrero de 2014
Eporedia (I)
El nombre de Eporedia es de origen celta. En el 143 a. C. Los salassos luchan contra los romanos de
Apio Claudio Pulcro, que pierden 10.000 hombres, para el horror de los
generales y del Senado de Roma.
Pero en el 140 a. C. los romanos se impusieron a los
salassos que dejaron 5.000 muertos en el campo de batalla. En el año 100 a.C.
los romanos, con Cayo Mario y Valerio al frente fundan Eporedia (Ivrea), desde
ese momento la comarca del Canavese entra definitivamente en el área de
influencia romana y entra en su historia. En el año 25 a.C. Varrón Murena
derrota definitivamente a los salassos en una batalla en la confluencia de los
ríos Dora Baltea y Buthier, en el mismo año y en el mismo lugar surge Augusta
Pretoria (Aosta).
Se menciona a la ciudad en las cartas de Cicerón (Fam. 11.20).. También fue mencionada por Estrabón (4.6.7), Veleyo Patérculo( 1.15) , Plinio (3.17; 21.20) y Ptolomeo (3.1.34); y es citada por Tácito (Hist. 1.70) entre los municipios transpadanos.
Los edificios públicos y privados que
había en la Ivrea romana (Eporedia) han sido casi destruidos del todo a lo
largo de los siglos, para dejar sitio a palacios, iglesias y diversas
estructuras. Sin embargo quedan algunas huellas que nos permiten reconstruir
Eporedia.
Al coronar la subida de la
calle que va hacia la catedral es posible observar los restos de muro que dan testimonio de la
presencia en esta zona del teatro romano. Se levantaba en el propio centro de
la ciudad, a poca distancia del cruce entre el decumano y el cardo máximo y fue
probablemente edificado en el s. I d.C.
El teatro de Eporedia apareció a
principios de 1800 durante algunas obras de restructuración y fue posible
conocer la situación precisa y dimensiones. Con el paso del tiempo fue demolido
en su mayor parte y la zona sobre la que
se levantaba fue recubierta para permitir la construcción de casas, en cuyas
bodegas es todavía posible ver losas de piedra que pertenecían a las gradas del
teatro. Las calles adyacentes a las casas han sido construidas sobre las ruinas
del teatro y han mantenido un trazado curvilíneo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
El mundo grecolatino de ultratumba ( y 3)
Los romanos
Ni los griegos ni los romanos tenían una idea clara y uniforme sobre la otra vida, más allá de la de que las almas de los muertos necesitaban de las plegarias de los vivos. Los ritos fúnebres eran necesarios para canalizar el dolor y el sentimiento de pérdida.
La mortaja para un ciudadano romano solía ser la toga. Tanto en Roma como en Grecia ( en el último período) se ponía una moneda en la boca para pagar a Caronte.
La exposición del cadáver tras la defunción (collocare) podía durar hasta siete días. Al igual que en Grecia coincidieron en el tiempo la inhumación y la incineración, si bien a partir del I d.C. se generalizó la inhumación. Generalmente la inhumación era para la gente pobre y los esclavos, mientras que la incineración estaba reservada para los nobles y rícos, especialmente tras la recomendación de Sila al haber sido ultrajado el cadáver de Mario.
La gente con menos dinero podía sufragar su entierro mediante los "collegia", con cantidades mensuales, esto era habitual entre los gladiadores.
La gente con menos dinero podía sufragar su entierro mediante los "collegia", con cantidades mensuales, esto era habitual entre los gladiadores.
En la puerta de la casa se colocaban ramas de abeto o ciprés para avisar a los viandantes de la presencia de un muerto en el interior. Como señal de duelo evitaban encender fuego en la casa. De alguna manera se consideraba que estaban contaminados.
El ritual de un entierro
Funus es el término que se da para el conjunto de ritos que evitan que el alma del muerto vague por la tierra. El entierro de un romano de elevada condición económica y social se caracterizaba por la solemnidad del ritual. Originariamente se hacía de noche ( hasta finales del s. I). Delante de la comitiva fúnebre (pompa) iban los esclavos tocando flautas y trompetas, los portadores de antorchas, las plañideras profesionales y los mimos. Si el fallecido era ilustre su cortejo pasaba por el foro, donde un familiar cercano pronunciaba una oración fúnebre.
Las tumbas se situaban a lo largo de las vías que se aproximaban a la ciudad, como marcaba la ley (extra muros).
Si se incineraba el cadáver, se le cortaba antes un dedo (os resectum) y se arrojaban tres puñados de tierra que simbolizaban su enterramiento. Los parientes y amigos ofrendaban alimentos, aceites y todo tipo de objetos. Se encendía la pira con las antorchas llevadas en el cortejo fúnebre. El rito concluía vertiendo agua y vino sobre la pira.
Una vez terminada la cremación, los huesos eran recogidos y se depositaban en una urna. La urna cineraria tenía que ser un recipiente nuevo, específico para ese fin, daba igual la forma o el material. Dichas urnas se podían depositar en columbarios, criptas excavadas o construidas en piedra.
Si se inhumaba el cadáver, sus restos descansaban en todo tipo de tumbas. Las más modestas eran las fosas comunes, las más ricas mausoleos que recordaban a templos. Antes de darle sepultura se había consagrado mediante el sacrificio de una cerda. El espacio del enterramiento (sepulchrum) adquiría el carácter de lugar sagrado. Las tumbas podían ser individuales o colectivas.
Tras la ceremonia funeral se realizaba un acto de purificación con agua para las personas que habían estado en contacto con el cadáver y a las que habían asistido al funeral. Al día siguiente se celebraba un banquete en honor al muerto que se repetía en los aniversarios para conmemorar al difunto. Los deudos visitaban las tumbas depositando flores y distintos manjares, y se pedía a los antepasados guía y consejos.
Las ofrendas de comida: pan, vino, frutas, uva, pasteles, etc. y flores como violetas y rosas eran habituales y se hacían llegar al difunto a través de un conducto u orificio situado en la cubierta de la tumba, el tubo de libaciones. Estos actos eran realizados por la familia el día de cumpleaños del difunto. Los difuntos eran honrados de forma general los días de Parentalia, que tenían lugar entre los días 13 y 21 de febrero. Otras fiestas dedicadas a los difuntos y más antiguas fueron las Lemurias, celebradas el 9, 11 y 13 de mayo.
La familia romana era el núcleo de la sociedad, y cuando fallecía uno de sus miembros pasaba a formar parte de los antepasados a los que había que rendir culto manteniendo vivo el fuego del hogar. Ya era uno de los protectores de la familia, los Manes, que recibían culto.
La parte visible de la tumba habitualmente tenía una inscripción o epitafio. Las principales fórmulas eran:
• D.M.S. (Diis Manibus Sacrum): Consagrado a los Dioses Manes
• H.S.E. (Hic Situs Est): Aquí está enterrado
• S.T.T.L. (Sit Tibi Terra Levis): Que la tierra te sea leve.
No solía figurar el día de la muerte, se indicaba la edad del difunto, el nombre o la familia a la que pertenecía y finalmente se inscribían unas palabras afectuosas para con el difunto: queridísimo, benemérito, etc.
Funus es el término que se da para el conjunto de ritos que evitan que el alma del muerto vague por la tierra. El entierro de un romano de elevada condición económica y social se caracterizaba por la solemnidad del ritual. Originariamente se hacía de noche ( hasta finales del s. I). Delante de la comitiva fúnebre (pompa) iban los esclavos tocando flautas y trompetas, los portadores de antorchas, las plañideras profesionales y los mimos. Si el fallecido era ilustre su cortejo pasaba por el foro, donde un familiar cercano pronunciaba una oración fúnebre.
Las tumbas se situaban a lo largo de las vías que se aproximaban a la ciudad, como marcaba la ley (extra muros).
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| Tumba de Cecilia Metela, via Appia, Roma |
Si se incineraba el cadáver, se le cortaba antes un dedo (os resectum) y se arrojaban tres puñados de tierra que simbolizaban su enterramiento. Los parientes y amigos ofrendaban alimentos, aceites y todo tipo de objetos. Se encendía la pira con las antorchas llevadas en el cortejo fúnebre. El rito concluía vertiendo agua y vino sobre la pira.
Una vez terminada la cremación, los huesos eran recogidos y se depositaban en una urna. La urna cineraria tenía que ser un recipiente nuevo, específico para ese fin, daba igual la forma o el material. Dichas urnas se podían depositar en columbarios, criptas excavadas o construidas en piedra.
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| urna funeraria |
Si se inhumaba el cadáver, sus restos descansaban en todo tipo de tumbas. Las más modestas eran las fosas comunes, las más ricas mausoleos que recordaban a templos. Antes de darle sepultura se había consagrado mediante el sacrificio de una cerda. El espacio del enterramiento (sepulchrum) adquiría el carácter de lugar sagrado. Las tumbas podían ser individuales o colectivas.
Tras la ceremonia funeral se realizaba un acto de purificación con agua para las personas que habían estado en contacto con el cadáver y a las que habían asistido al funeral. Al día siguiente se celebraba un banquete en honor al muerto que se repetía en los aniversarios para conmemorar al difunto. Los deudos visitaban las tumbas depositando flores y distintos manjares, y se pedía a los antepasados guía y consejos.
Las ofrendas de comida: pan, vino, frutas, uva, pasteles, etc. y flores como violetas y rosas eran habituales y se hacían llegar al difunto a través de un conducto u orificio situado en la cubierta de la tumba, el tubo de libaciones. Estos actos eran realizados por la familia el día de cumpleaños del difunto. Los difuntos eran honrados de forma general los días de Parentalia, que tenían lugar entre los días 13 y 21 de febrero. Otras fiestas dedicadas a los difuntos y más antiguas fueron las Lemurias, celebradas el 9, 11 y 13 de mayo.
La familia romana era el núcleo de la sociedad, y cuando fallecía uno de sus miembros pasaba a formar parte de los antepasados a los que había que rendir culto manteniendo vivo el fuego del hogar. Ya era uno de los protectores de la familia, los Manes, que recibían culto.
La parte visible de la tumba habitualmente tenía una inscripción o epitafio. Las principales fórmulas eran:
• D.M.S. (Diis Manibus Sacrum): Consagrado a los Dioses Manes
• H.S.E. (Hic Situs Est): Aquí está enterrado
• S.T.T.L. (Sit Tibi Terra Levis): Que la tierra te sea leve.
No solía figurar el día de la muerte, se indicaba la edad del difunto, el nombre o la familia a la que pertenecía y finalmente se inscribían unas palabras afectuosas para con el difunto: queridísimo, benemérito, etc.
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| Sarcófago de piedra. Museos Vaticanos |
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lunes, 20 de junio de 2011
La ingeniería romana. Las calzadas (1)
Los romanos desarrollaron su red de calzadas por motivos militares. En los primeros años de la expansión de Roma, el ejército sólo necesitaba desplazarse unas horas de la ciudad para defender sus fronteras. Pero a medida que fue creciendo el imperio, resultó de vital importancia el poder trasladar tropas y víveres de forma rápida a través de largas distancias.
La primera calzada principal, la Vía Apia, comenzó a construirse en el 312 a.C. Partía de Roma hacia el sur, hasta Capua.
Para planificar el trazado de una calzada, los topógrafos romanos buscaban la ruta más corta, directa y llana. Una vez planeada la ruta, se despejaba de hierbas y árboles.
A pesar de la diferencia de técnicas de construcción según las zonas, puede establecerse un arquetipo de vía:
1.- Trazaban el recorrido que debía seguir la carretera y excavaban dos pequeños canales que eran recubiertos por dos hiladas de piedras, quedando así delimitada su anchura.
2.- Abrían un canal entre las dos hiladas y ponían en el fondo piedras de tamaño mediano sin argamasa (statumen), aunque dependía de la naturaleza del terreno.
3.- Cubrían este primer estrato con una gruesa capa de arena o grava (rudus),cuyo espesor oscila alrededor del medio metro, a veces mezclada con mortero
4.- Finalmente colocaban un revestimiento formado por cantos rodados compactados (viae glarea stratae) o por losas de piedra (viae silice stratae). Este pavimento o capa de rodadura en ocasiones tenía talladas unas roderas, llamadas orbitae, que servían para guiar las ruedas de los carros, evitando el peligro de que pudieran salirse de la vía y sufrir accidentes (muchas veces interpretadas erróneamente como consecuencia del desgaste no deseado).
El grosor total de esta construcción oscilaba entre un metro y un metro y medio.
![]() |
| Ilustración del libro Como vivían los romanos, ed. Susaeta |
Con objeto de evitar la formación de charcos (que podrían llegar a romper la calzada al congelares), la superficie se construía con una curva elevada llamada peralte y se excavan cunetas para el desagüe.
La vía sigue siempre una línea recta, y sólo tiene curvas y desvíos cuando lo exige la morfología del terreno. Una zona pantanosa, una montaña, una pendiente pronunciada, un río, sólo constituían un problema técnico que se solucionaba con los recursos de que se disponían. En cuanto era posible, la vía volvía a ser recta y a seguir el paso más fácil. En general se prefería que la traza transcurriera por pasos elevados, por dos motivos fundamentales: los fondos de los valles son generalmente suelos menos consistentes y son además fácilmente inundables cuando los ríos se desbordan
Se podían distinguir cuatro categorías administrativas de vías en el s.I d. C. que son:
- Las viae publicae, que constituían la red principal y el esqueleto vertebrador de todo el Imperio; eran construidas y financiadas con presupuesto del Estado (aerarium)
- Las viae militares, inicialmente a cargo del presupuesto del Ejército por su especial relevancia estratégica, pronto sin embargo se convirtieron también en calzadas públicas.
- De menor importancia eran los actus, caminos de carácter regional; en su financiación y construcción participaban las distintas poblaciones.
- Las viae privatae, construidas y mantenidas por terratenientes en el interior de sus posesiones agrarias.
| Reconstrucción de partes de una calzada. Collado Mediano |
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