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jueves, 19 de diciembre de 2013

El mercantilismo en la cultura

Este cambio de país y de materia me ha llevado a tener abandonado el blog. Trasladarme a Ivrea y comenzar a dar clases de literatura española no ha sido fácil, pero no pensaba que llevaba tanto tiempo sin escribir.
Lo cierto es que a principios de diciembre tuve que viajar por trabajo a Roma y aproveché para ver la exposición sobre Augusto.Sólo sirvió para confirmar lo que ya había pensado en otras ocasiones, independientemente del país en cuestión.
La exposición tiene un relieve sobre la batalla de Accio que es magnífico, que puede verse por primera vez unido porque normalmente está en tres sitios distintos. Pero como ahora las exposiciones son privadas no se pueden fotografiar. La cultura y su acceso a ella está al alcance de unos pocos. La entrada costaba 12 euros, 9,50 si eres docente, cosa que aquí, en Italia, aún respetan.
Las salas estaban atestadas de gente, la mayoría con audio-guías  (coste extra) y que no se movía del sitio hasta que no terminaba de escuchar su audición. A eso debo añadir, que si te acercabas a alguna pieza demasiado, saltaban las alarmas;  el ruido era permanente (yo no las hice saltar ninguna vez pero tuve que extremar las precauciones). El catálogo no era precisamente una reproducción de las piezas con fotos de gran calidad y a página completa, no, se trataba de un conjunto de artículos sobre Augusto más o menos generales y no sobre la exposición.
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Esto es lo que se consigue cuando la cultura tiene que ser rentable y está en manos de las empresas. No es una crítica al estado italiano en este caso sino una reflexión general. Cada vez pagamos más impuestos y no revierten en la ciudadanía. Reconozco que me enfadé bastante al comprobar que no se controlaba el aforo.
Es una pequeña gota más en el vaso que ya rebosa. Se ve que tengo una idea equivocada de las prioridades presupuestarias.

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