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miércoles, 1 de junio de 2011

Escitas, exposición en el MARQ

Este último fin de semana he tenido la posibilidad de visitar la exposición “Ermitage, tesoros de la arqueología rusa en el MARQ ", que estará hasta el mes de octubre. La exposición es magnífica, con unas piezas que no se encuentran fácilmente, muchas de ellas de madera y cuero, conservadas gracias a las condiciones especiales de humedad.
De toda la exposición lo más relacionado con nuestras asignaturas es el mundo de los escitas. 
Escitas (griego: Σκύθης, Σκύθοι) era el nombre dado en la Antigüedad a los miembros de un pueblo, o grupo de pueblos, de origen iranio caracterizados por una cultura basada en el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Durante la Antigüedad Clásica, los escitas dominaron la Estepa póntica, la cual recibió el nombre de Escitia.
La mayor parte de lo que se conoce sobre los escitas procede de fuentes extranjeras, concretamente griegas y latinas. Las principales de ellas son el libro IV de la Historia de Heródoto (440 a. C.), la Geografía de Estrabón y el poema de Ovidio Epístola desde el Ponto, que describe principalmente la Escitia Menor, ambos de la misma época, (circa 13 d. C.).



A nivel arqueológico se han descubierto numerosos objetos artesanales de oro de gran elaboración con motivos equinos, pues eran excelentes jinetes, expertos en hacer lazos e inventores-usuarios del arco de doble curva, o retratando su vida cotidiana; también la tumba de los reyes, que eran grandes túmulos (kurganes) donde, tras estrangularlos, eran enterrados junto al monarca sus más cercanos sirvientes, concubinas y hasta caballos.        
Eran hábiles jinetes y mejores guerreros y utilizaban el arco y la flecha. Incluso cabalgando tenían una sorprendente habilidad para disparar. Utilizaban rudimentarias monturas sin estribos, pero eran sumamente hábiles para mantener el equilibrio sobre el animal. Esto, en épocas en que los pueblos europeos no habían desarrollado sus cuerpos de caballería y sólo poseían infantería y carros de guerra, les permitió desplegar devastadoras maniobras de gran movilidad, exhibiendo inteligentes tácticas, resultado de generaciones de combates a caballo. Gracias a esto, llegaron a realizar incursiones en el Oriente Próximo.

 Dado que desconocían la escritura, no contamos con documentos escitas, pero se los reconoce históricamente por las descripciones hechas por Heródoto, Hipócrates y otros. Los escitas entraron en contacto con colonos griegos en la zona del mar Negro a partir del s. VII a.C. Los escitas asimilaron algunos modos de vida de los colonos mediterráneos, sedentarizándose y adoptando la práctica de la agricultura. Surgió también un estilo artístico escito-griego que se refleja en piezas como los vasos metálicos con escenas de escitas y el peine de oro de Solokha.

 
Peine de Solokha, s. IV a.C., encontrado en una tumba masculina

 La ciudad más importante en el sur de Rusia llegó a ser Olbia, en la desembocadura del Bug (Hipanis), fundada a finales del s. VII. Son numerosos los asentamientos griegos en Crimea, es decir, en el Quersoneso taúrico. El clima suave y el suelo fértil, que en lugares protegidos permite incluso el cultivo de la vid, ejercieron una particular fuerza de atracción sobre los colonos griegos.

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