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lunes, 20 de junio de 2011

La ingeniería romana. Las calzadas (1)

Los romanos desarrollaron su red de calzadas por motivos militares. En los primeros años de la expansión de Roma, el ejército sólo necesitaba desplazarse unas horas de la ciudad para defender sus fronteras. Pero a medida que fue creciendo el imperio, resultó de vital importancia el poder trasladar  tropas y víveres de forma rápida a través de largas distancias.
La primera calzada principal, la Vía Apia, comenzó a construirse en el 312 a.C. Partía de Roma hacia el sur, hasta Capua.
Para planificar el trazado de una calzada, los topógrafos romanos buscaban la ruta más corta, directa y llana. Una vez planeada la ruta, se despejaba de hierbas y árboles.
A pesar de la diferencia de técnicas de construcción según las zonas, puede establecerse un arquetipo  de vía:
1.- Trazaban el recorrido que debía seguir la carretera y excavaban dos pequeños canales que eran recubiertos por dos hiladas de piedras, quedando así delimitada su anchura.
2.- Abrían un canal entre las dos hiladas y ponían en el fondo piedras de tamaño mediano sin argamasa (statumen), aunque dependía de la naturaleza del terreno.
3.- Cubrían este primer estrato con una gruesa capa de arena o grava (rudus),cuyo espesor oscila alrededor del medio metro, a veces mezclada con mortero
4.- Finalmente colocaban un revestimiento formado por cantos rodados compactados (viae glarea stratae) o por losas de piedra (viae silice stratae). Este pavimento o capa de rodadura en ocasiones tenía talladas unas roderas, llamadas orbitae, que servían para guiar las ruedas de los carros, evitando el peligro de que pudieran salirse de la vía y sufrir accidentes (muchas veces interpretadas erróneamente como consecuencia del desgaste no deseado).
El grosor total de esta construcción oscilaba entre un metro y un metro y medio.
Ilustración del libro Como vivían los romanos, ed. Susaeta


Con objeto de evitar la formación de charcos (que podrían llegar a romper la calzada al congelares), la superficie se construía con una curva elevada llamada peralte y se excavan cunetas para el desagüe.
La vía sigue siempre una línea recta, y sólo tiene curvas y desvíos cuando lo exige la morfología del terreno. Una zona pantanosa, una montaña, una pendiente pronunciada, un río, sólo constituían un problema técnico que se solucionaba con los recursos de que se disponían. En cuanto era posible, la vía volvía a ser recta y a seguir el paso más fácil. En general se  prefería que la traza transcurriera por pasos elevados, por dos motivos fundamentales: los fondos de los valles son generalmente suelos menos consistentes y son además fácilmente inundables cuando los ríos se desbordan
Se podían distinguir cuatro categorías administrativas de vías en el s.I d. C. que son:
  • Las viae publicae, que constituían la red principal y el esqueleto vertebrador de todo el Imperio; eran construidas y financiadas con presupuesto del Estado (aerarium)
  • Las viae militares, inicialmente a cargo del presupuesto del Ejército por su especial relevancia estratégica, pronto sin embargo se convirtieron también en calzadas públicas.
  • De menor importancia eran los actus, caminos de carácter regional; en su financiación y construcción participaban las distintas poblaciones.
  • Las viae privatae, construidas y mantenidas por terratenientes en el interior de sus posesiones agrarias.

Reconstrucción de partes de una calzada. Collado Mediano

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