La Pascua, la Resurrección, es una importante festividad cristiana que, en los primeros tiempos del cristianismo, también estaba relacionada con la Pascua judía. Sin embargo, aparte del nombre, establecido por los primeros judeocristianos de Jerusalén, no existe ningún otro punto en común entre ambas festividades, salvo la necesidad de determinar la fecha exacta de su celebración, ya que ambas son variables.
En el judaísmo, se estableció como conmemoración del éxodo de los israelitas de Egipto. Los judíos la llamaban Pascua (Pesaj), que significa paso, porque al cruzar el Mar Rojo, pasaron de la larga esclavitud egipcia a la libertad y fueron conducidos a su patria, la tierra de Canaán. La Pascua judía se celebra el 14 del mes de Nisán (entre marzo y abril).
La Pascua cristiana
La Pascua ortodoxa y la Pascua católica (o latina) se celebran en memoria de la Resurrección de Cristo. Con la crucifixión y resurrección de Cristo, el hombre fue liberado del pecado y conducido al Reino de los Cielos. La Pascua es una fiesta móvil y se celebra en una fecha diferente cada año. En los dos primeros siglos del cristianismo en Oriente, la Pascua se celebraba el 14 del mes de Nisán junto con la Pascua judía, independientemente del día en que cayera. En Occidente, siempre se celebraba en domingo, concretamente el domingo siguiente a la luna llena de primavera. Se produjeron numerosos debates entre representantes de las Iglesias oriental y occidental para celebrar la Pascua juntos, pero no llegaron a un acuerdo e incluso estuvieron al borde del cisma, que se evitó gracias a la mediación del entonces obispo de la actual Lyon, San Ireneo.
El asunto fue resuelto por el Primer Concilio Ecuménico, que se reunió en el año 325 d. C. en Nicea, Bitinia. El historiador eclesiástico Eusebio escribe que el Primer Concilio Ecuménico decidió «que la santísima fiesta de la Pascua se celebrara el mismo día, pues no debía haber diferencia alguna en tal santidad». Se decidió que los fieles de Oriente y Occidente celebraran la Pascua juntos. Se determinó que siempre se celebraría en domingo, concretamente el primer domingo después de la luna llena posterior al equinoccio de primavera, es decir, el 21 de marzo. También se decidió excluir la celebración de la Pascua con los judíos. El Patriarca de Alejandría fue designado para notificar anualmente a las demás iglesias, mediante una carta, la llamada «Carta Pascual», la fecha de la Pascua.

¿Por qué la Pascua ortodoxa y la católica no se celebran en la misma fecha?
Cuando se cambió el calendario y se introdujo el gregoriano (nuevo) en lugar del juliano (antiguo calendario), los ortodoxos continuaron calculando la fecha de la Pascua con el calendario juliano y los católicos con el gregoriano. Debido a que la determinación del equinocio de primavera, basada en los calendarios juliano y gregoriano, así como en las fases de la Luna, se realiza de maneras diferentes, la fecha de celebración de la Pascua ortodoxa y católica difiere.
En cierto momento, surgió un problema grave que provocó un punto muerto. En el calendario juliano, cada año tiene 365 días durante 3 años y 366 en el cuarto (bisiesto), es decir, un promedio de 365,25 días. Los años bisiestos son múltiplos de 4. Esto provocó que el equinocio de primavera se adelantara cada vez más. En concreto, ¡en el año 1582 d. C. el equinoccio se registró el 10 de marzo! Existía una necesidad urgente de un calendario nuevo, más funcional y preciso. En el nuevo calendario gregoriano, el 5/10/1582 se definió como el 15/10/1582, cubriendo así la diferencia de 10 días. De esta forma, el ciclo pascual pudo determinarse nuevamente con certeza. La Pascua católica puede celebrarse antes, después o incluso el mismo día que la Pascua judía. Si la Pascua católica cae después de la judía, coincide con la Pascua ortodoxa.
La próxima vez que coincidirán las dos será en 2028.
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