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miércoles, 27 de agosto de 2014

Brixia- Brescia (I)


Tras unas accidentadas vacaciones (tres costillas rotas) vuelvo a la carga con algunas aportaciones sobre mis visitas. Esta vez una ciudad de la Lombardia.

En el área arqueológica del Capitolium de Brescia, donde se está desarrollando un extenso proyecto de recuperación y de puesta en valor, se conservan todavía los restos monumentales de la antigua Brixia( nombre de origen céltico, bric significa altura,monte). Los orígenes de la población se remontan al 1.200 a.C, con una población de origen ligur que se asentó en las faldas de la colina Cidneo. En el s. VII a.C. se asentaron los galos cenomanos, convirtiéndola en su capital. Los cenomanos fueron los únicos galos aliados de la República romana. Se les concedió el derecho latino en el 89 a.C. y durante el consulado de Julio César en el 49 a.C. la ciudadanía romana. La ciudad consiguió así un ordenamiento autónomo (era gobernada por quattuorviri), con su propio Senado y sus propios magistrados. Augusto en el 26 a.C. la elevó a la categoría de “colonia civica augusta” (única de la Italia septentrional) y la encuadró en la tribu Fabia. La Brixia romana consiguió su máxima expansión urbanística y demográfica (unos 9.000 habitantes) en torno al 96 d.C.
 
 
 
 
 

 
 
 
Pero fue Vespasiano, en el 73 d.C.,  el que ordenó la construcción del Templo Capitolino que podemos ver hoy en día. En él se veneraba a la triada capitolina. La escalinata de mármol hoy restaurada, llevaba al pórtico elevado, con columnas corintias de unos 11 metros de alto. El templo cerraba la parte norte del foro. Formado por tres naves, una central más grande, que conservan parte de su suelo original de mármol policromo.En su fachada se puede apreciar el tímpano con la dedicatoria a Vespasiano.
 
 
 
 

 
 
 
 
Debajo de él hay un santuario republicano que en este momento no se puede visitar. Habrá que esperan a que empieza la expo de Milán en 2015 (como tantas otras cosas por aquí). Fue construido en el s. I a.C. y conserva restos de pintura en las paredes según me contó el arqueólogo. Tampoco se podía visitar el teatro de época flavia y con capacidad para 15.000 espectadores.
Pero el arqueólogo me mostró una estela escrita en latín y rético verdaderamente curiosa. El rético utiliza un alfabeto derivado del etrusco.
 
 
 
 
 
 
 
 

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